Fototerapia: El poder de la luz para sanar nuestra piel
Seguro que
en diversas ocasiones ha oído hablar de enfermedades dermatológicas
inflamatorias, entre las cuales destacan psoriasis, dermatitis atópica,
vitíligo, esclerodermia, granuloma anular, linfomas cutáneos, alopecia areata,
prurito, Lupus Eritematoso Sistémico, liquen plano y otras dermatosis.
Todas estas
afecciones de la piel pueden ser tratadas, con excelentes resultados, a través
de la técnica conocida como Fototerapia, en la cual se emplea, de manera
supervisada, luz ultravioleta (UV).
Esta técnica
se ha venido usando desde hace unos 50 años para el tratamiento de las dolencias
antes indicadas, así como también del tipo neoplásicas (micosis fungoide). No
obstante, hace más de 3000 años, los
egipcios usaban la luz solar para combatir enfermedades de la piel.
El tipo de
fototerapia, las dosis y la intensidad de las mismas, dependerán en todo caso
del fenotipo del paciente y de la lesión que se desee tratar, y siempre debe
ser supervisada por un médico especialista.
El
tratamiento consiste en la irradiación de la piel a través de rayos
ultravioleta durante determinado periodo, el cual se ajusta según cada caso
clínico. Su finalidad es ayudar y acelerar el proceso de desaparición de las
lesiones cutáneas y obtener una mejora terapéutica de las patologías. El
equipamiento consiste en una cabina de última generación dotada de 40 tubos de
luz ultravioleta A y B, lo cual permite rentabilizar su uso para tratamientos
diferentes.
La
fototerapia con ultravioleta B de onda estrecha (UVB Narrow band) es uno de los
últimos avances en el tratamiento del vitíligo y otro tipo de problemas de
despigmentación cutánea, gracias a que no presenta efectos secundarios
indeseables.
La
Fototerapia es uno de los últimos recursos utilizados, en caso que los
medicamentos tópicos y orales no surtan los resultados esperados. Puede ser
aplicada sola o en combinación con algunos de estos tratamientos.
La
fototerapia se constituye en una alternativa terapéutica frente a tratamientos
sistémicos que conllevan mayores contraindicaciones. Sus efectos secundarios
son menores.
De acuerdo a
la patología, se sugiere dos o tres sesiones por semana para cada paciente lo
que se traducirá en unas 30 o 40 sesiones al año.
La fuente
UVA de muy alta intensidad, que en su mayoría emite UVA largos o UVA1
(340-400 nm), ha conducido a la fototerapia UVA1. Más recientemente, el
uso de fuentes de excímeros, láser y no láser, es el origen de lo que se ha
dado en llamar fototerapias dirigidas. Numerosas dermatosis son tratadas en la
actualidad mediante este procedimiento. Unimel lo tiene para ti!



Comentarios
Publicar un comentario